Hoy, los estudiantes pascualinos pidieron la palabra para ser protagonistas de la construcción del Plan de Desarrollo 2027-2030. En un espacio de diálogo, participación y escucha, compartieron sus ideas, necesidades y sueños sobre la Institución que quieren vivir y ayudar a construir. Porque cuando cada voz cuenta, las ideas se convierten en propuestas y las propuestas, en oportunidades para transformar.
La construcción del Plan de Desarrollo 2027-2030 continúa avanzando y, esta vez, fueron los estudiantes pascualinos quienes asumieron el protagonismo. En un espacio de diálogo, participación y construcción colectiva, compartieron sus ideas, necesidades, propuestas y sueños sobre la Institución que quieren seguir construyendo.
El encuentro permitió escuchar de primera mano las voces de quienes viven diariamente la experiencia universitaria y reconocer sus aportes como fundamentales para definir el rumbo de Pascual Bravo durante los próximos cuatro años.
Para Santiago Osorio Marín, estudiante de Ingeniería Industrial, participar en estos espacios representa una oportunidad para que las ideas de los estudiantes sean tenidas en cuenta.
“Me parece muy interesante que nos hagan partícipes de estos eventos, ya que nos permiten dar a conocer nuestras propuestas, nuestras ideas y opiniones para aportar a la construcción de plan de desarrollo que se ejecutará en los próximos 4 años”, señaló.
Su voz refleja el espíritu de estos talleres: escuchar, conversar y construir juntos, entendiendo que cada mirada aporta a una Institución más cercana a las necesidades de su comunidad.
En el mismo sentido, Tatiana Hernández Gil, estudiante de Ingeniería Industrial, destacó el valor de estos espacios para expresar aquello que los estudiantes necesitan y sueñan para su formación.
“Para mí son importantes estos talleres porque nos brindan la oportunidad, a nosotros como estudiantes, de expresar qué es lo que necesitamos, qué nos hace falta o cómo, como universidad, podrían mejorar para nosotros tener un mejor aprendizaje”, indicó la estudiante.
Tatiana, además, se atrevió a mirar hacia adelante y compartir cómo imagina a Pascual Bravo dentro de cuatro años: una Institución más tecnológica, innovadora y con espacios más sostenibles para el aprendizaje.
Y precisamente ahí está el valor de este ejercicio, en escuchar las voces que hacen parte de la Institución y convertir sus ideas en propuestas para seguir transformando a Pascual Bravo.
Cada opinión cuenta. Cada propuesta suma. Cada sueño puede convertirse en una oportunidad para crecer.
Porque el Pascual Bravo que queremos para los próximos cuatro años comienza a construirse desde hoy, con la voz y la participación de todos y todas.